CHICAGO, 11 (EUROPA PRESS) – La mayor parte de la gente consume demasiada sal y la razón puede no ser otra que su ingesta nos hace sentirnos en mejor estado de ánimo. Un psicólogo de la Universidad de Iowa ha observado en un estudio de laboratorio que cuando las ratas presentan un déficit de cloruro de sodio, la común sal de mesa, se asustan de actividades que habitualmente les resultan atractivas, tales como beber una sustancia dulce o presionar una barra que les proporciona sensación de placer a sus cerebros.

